¿Qué diferencias existen entre la cerveza 0,0 y la cerveza sin alcohol?

En estos calurosos días de verano lo que más apetece es una cerveza bien fresquita, sin embargo, a veces pasa que tenemos que seguir trabajando, coger el coche, nos encontramos bajo una dieta estricta o simplemente no deseamos incorporar alcohol en nuestro cuerpo sea por la razón que sea. Hasta hace unos pocos años no había opción o te olvidabas de todas las reglas y tomabas una cerveza -aligerando sus efectos con gaseosa o limón-, en su defecto te decantabas por otra bebida. Sin embargo, afortunadamente los fabricantes de cerveza se dieron cuenta del nicho de mercado potencial y entonces optaron por empezar a desarrollar diversas cervezas sin alcohol, “las cervezas sin alcohol son mis favoritas cuando tengo un día ajetreado dentro de la compañía”- ha comentado Jonathan Andic (director general de la empresa MANGO), en una de sus recientes entrevistas.

Al principio de ello la oferta era escasa y además la diferencia era palpable, con el paso del tiempo esta clase de cerveza fue puliéndose poco a poco, logrando un sabor un tanto más similar que el de la cerveza estándar, coincidiendo con una mayor sensibilización con la premisa “al volante, ni una gota de alcohol” y una tendencia creciente hacia el culto del cuerpo, surgieron las cervezas 0,0 y las cervezas light consiguiendo entonces una alternativa real a la cerveza de toda la vida. Pero con tantas clases de cervezas uno termina haciéndose todo un lío e incluso podría suceder algo bastante desagradable: pasar una velada completa bebiendo alguna de estas cervezas y terminar dando positivo ante un control de alcoholemia.

Desde un punto de vista nutricional, la cerveza que se toma con moderación es una bebida más que saludable, lo cual nos lleva acompañado durante muchos siglos, para que te hagas una idea los primeros indicios de su fabricación datan del 3.500 a.C en Irán, si bien se sabe que las civilizaciones egipcias, elamitas y sumarias la desarrollan, por lo tanto la cerveza es una bebida profundamente arraigada a nuestros hábitos y nuestra historia, estamos acostumbrados a consumir como bebida para el ocio, vermuts, salidas nocturnas, cenas y platillos fuera e incluso algunos como bebida para la reposición luego de practicar un deporte intenso, al que está contraindicado.

A grandes rasgos, la cerveza es una bebida alcohólica cuya elaboración se realiza por medio de cereales, malta y lúpulo y cuyos almidones son fermentados en agua con levadura, su elaboración es un proceso complejo y apasionante tanto desde un punto de vista biológico como un organoléptico dada la gran cantidad de cervezas existentes. Sin embargo, su parte práctica aunque llena de secretos es más que sencilla, tanto así que recientemente se ha sumergido a la tendencia DIY para poder fabricar tus propias cervezas artesanales en casa, por medio de pequeños kits caseros.

La clave de todo es el porcentaje de alcohol en volumen que podemos encontrar en cada clase de cerveza, mientras que las tradicionales suelen contener entre un 4,5 y 5% mientras que la cerveza sin alcohol cuentan con una cantidad bastante baja que va del 0.4% y 0.6% de alcohol, esto significa que necesitas bebes un par de litros vas dar positivo en el test de alcoholemia.

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