La cerveza no es la responsable de tu barriga

Existen cosas bastante difíciles, como por ejemplo decirle a un adicto a los estudios que deje de buscar Opinion Master Online EAE  para seguir adquiriendo conocimiento, o prohibirle a un asiduo consumidor de cerveza, que ya no lo haga. Pero, para este último, todo podría acompañarse de mitos, como por ejemplo: la cerveza engorda. Si bien es cierto que una vez llegado el verano, la cerveza se convierte en una gran compañera, fresquita, con tapas y excelente compañía, también resulta importante conocer sus contras.

Antes de comenzar a refrescarte, piensa en la razón por la que no logras eliminar la grasa que tienes alojada en el vientre. Bueno, es que posiblemente estas haciendo mal algunas cosas. Cuando se elevan las temperaturas, se hace necesario dejar a un lado el exceso de ropa, por lo que se hacen más evidentes los kilos que nos sobran. De ello se deduce que ha pasado otro año en el que no conseguimos adelgazar lo que en navidad engordamos. Los estudios nos muestran que cada verano el 60% de los españoles se ponen en dieta, pero también se sabe que solo uno de cada cuatro personas logra su propósito antes de que lleguen las vacaciones.

Cerveza versus un refresco azucarado: 150 calorías

Si estas afirmaciones te parecen conocidas, entonces lo importante es que sepas que estás a tiempo de poner manos a la obra para estar en forma antes de ir a la playa. Para ello debes comer determinados alimentos y conocer de primera mano cuales son las comidas y las bebidas que engordan, y también cuáles son las que hacen adelgazar.

Cerveza y calorías

La base para hacer cervezas es el grano: cebada, trigo o centeno, cualquiera de ellos fermentado con levadura. En consecuencia, el valor nutricional de una cerveza puede ser distinto de acuerdo al tipo que esta sea. Hablemos de la común, esa que tiene un 4% de alcohol, y una porción de 355 ml:

Calorías: 153.
Alcohol: 14 gramos.
Carbohidratos: 13 gramos.
Proteína: 2 gramos.
Grasa: 0 gramos.

Muchas cervezas, muchas calorías

Por si no lo sabíamos, la cerveza tienen en su composición pequeñas cantidades de micronutrientes, y ello incluye el sodio, potasio y magnesio. Pero, esta no se trata de una particular fuente de buenos nutrientes, pues necesitarías atiborrarte de cerveza para poder obtener las cantidades diarias que se necesitan. En tal sentido, cuanto más alcohol contenga una cerveza, esta más nos engordará, debido a que esta tendrá aproximadamente 7 calorías por gramo.

La cerveza nos induce a comer más. Si cada día bebes dos por ejemplo, le incrementarás a tu balance unas 300 calorías, y si deseas quemarlas, entonces debes estar al menos una hora en el gimnasio haciendo cardio intenso. A corto plazo, el consumo de alcohol aumenta el apetito, por lo que, cuanto más se bebe, más se come. Pero eso no es lo peor, sino que el cuerpo nos pedirá más comida grasienta y repleta de hidratos de carbono.

Por si fuera poco, el alcohol evita que el cuerpo queme grasas, debido a que se prioriza la descomposición del alcohol sobre otras fuentes de combustible, en donde se incluyen la grasa que se ha almacenado. Por desgracia, el mito de la tripa cervecera, entonces no es un mito y ello se le atribuye a que la cerveza contiene fitoestrógenos, los cuales son compuestos químicos no esteroideos que le dan sabor. La cerveza contiene elevados niveles de fitoestrógenos, lo que podría causar cambios hormonales en los hombres y contribuir al almacenamiento de grasa abdominal.